Cuando la persona que se lastima ve descubierto su secreto, se le viene el Mundo encima. Se siente desnuda ante toda la gente que le rodea, se siente aún más sola y se siente observada. Y, tristemente, es así.
Cuando se sabe que alguien se lastima se le mira desde lejos como a una persona loca o idiota, pero muy raras veces nadie se acerca a ella para tratar de ayudarla o comprenderla.
Quien ha sido descubierto sufre el doble al verse temido y observado, y esto a menudo deriva en más lesiones, cada vez más ocultas y secretas en el cuerpo, para no recibir más desprecio y más miedo. Recordamos que quien se lastima suele tener la autoestima baja, con lo que el ver que su entorno lo rechaza o lo excluye por algo que él SABE que es malo, pero que para él es necesario, puede provocar un dolor emocional inconcebible.
La actitud adecuada ante una persona que se lastima es de comprensión, cariño y, ante todo, respeto. No se le pude tratar como a un espécimen raro ni como a un demente peligroso.
Tampoco se debe eludir hablar del tema con la persona afectada, ya que ésta generalmente preferirá explicar con sus propias palabras lo que le ocurre a tener que ver cómo se cuchichea sobre ella. Sin embargo hay que tratar el tema con cuidado, no se le puede preguntar a alguien “¿¡Es verdad que te rajas!?”, porque la reacción más probable será el rechazo.
Hay que tratar de entender a la persona que sufre este problema, no tratarla como a un niño pequeño ni tenerle lástima, sino actuar con normalidad y ofrecerle ayuda y apoyo.
Hay que pensar que quien recurre a esto SE SIENTE MAL y a menudo lo que necesita es desahogarse, distraerse y dejar de agobiarse. Sin embargo, y esto es muy importante, no hay que darle un exceso de importancia al hecho de la autolesión, puesto que ésta es una REACCIÓN ante un conflicto interno.
La automutilación tan sólo es una manera extrema de expresar un fuerte dolor emocional. Y ese dolor es el problema de verdad, ese dolor es el auténtico mal.
Por supuesto generalmente hay que recurrir a la ayuda de un psicólogo psiquiatra, pero esto siempre debe ser decisión del afectado, ya que llevarle a la fuerza puede ser muy contraproducente.
También es importante encontrar un profesional adecuado, que esté habituado a tratar con personas que se autolesionen, ya que la incompetencia de un psicólogo a menudo hace más daño que bien.
A menudo es muy importante, una vez en el psicólogo, averiguar cuál es el problema del que nacen los problemas. Es decir, ¿por qué de dos personas con la misma edad, trabajo, situación y manera de ser, una se autolesiona y la otra no? Una considerable porcentaje de las personas que se autolesionan han sufrido abusos sexuales en algún momento de su vida.
Otras han sufrido traumas familiares, han sido educadas con especial rigidez, no les han enseñado a desahogarse, vivieron muertes repentinas de seres queridos, tienen un fuerte odio hacia ellos mismos… Incluso sentimientos tradicionalmente puros, como el amor, pueden pudrirse si se reprimen y acabar creando un conflicto emocional…
Nunca hay un solo motivo por el que alguien recurre a lastimarse.
Y así, todo nace y muere por el dolor… El dolor interno, el dolor externo… El dolor… Dolor…
Que se puede vencer con la esperanza.
Que se puede vencer con esfuerzo.
Que se puede vencer con ayuda.
(Para saber más: www.autolesion.com)
Paloma Vargas Ruiz
2º bach