Publicado por periodicoiesmardecadiz en Diciembre 7, 2007
El pasado día 27de septiembre pasó lo que no Queremos recordar, por eso desde entonces todo cambió.
Ahora mismo no estás entre nosotros pero sí en nuestro Corazón y en nuestros pensamientos.
Seguro que nos estás escuchando, por eso te queremos decir:Que sabemos que estás entre nosotros, que todo el mundo te Quiere, que aquí nadie te olvida y que desde ahí arriba Nos cuidarás, y algún día todos volveremos a vernos.
Por eso desde ese día todos te recordamos, estás en nuestro corazón Porque nadie te olvida. Por siempre estás en nuestro corazón, te queremos para toda la vida. Por eso Pablo Pitino González nunca te olvidaremos ySiempre estarás en nuestro corazón, con nosotros y nuestros pensamientos.
¡ Te Queremos !
No te olvidamos
De todos tus amigos que te echan de menos.
Anónimo

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Publicado por periodicoiesmardecadiz en Diciembre 7, 2007
29 de septiembre de 2007.
Hoy la clase de 3ºA no bulle ni bromea como acostumbra. Hoy se calla y llora y, sobre todo, respeta el dolor y el llanto de aquellos que conocieron a Pablo.
Hoy, en el silencio, se escucha el tráfico de la calle.
El tráfico distante, monótono, absurdo en su continuidad, en su desinterés por el sufrimiento que viene a romper e interrumpir lo que debería ser un viernes de alboroto como cualquier otro, un viernes de anticipo de lo que deparará un fin de semana esperado con las expectativas de quien se siente vivo y anhela de cada sábado una experiencia nueva; de quien se permite ser irreflexivo y juguetón porque es lo que corresponde a su edad y su vida despreocupada de adolescente.
Pero el viernes de hoy ha quedado interrumpido.
Todos han sentido un mazazo en el estómago, para algunos el primero, para otros tal vez ya el recuerdo de alguna otra pérdida cercana.
Nadie puede entender ni comprender una muerte prematura (aunque ¿no lo son todas?), nadie puede consolarse de sentir tan de cerca la fragilidad de nuestras vidas.
“No perdono a la muerte enamorada”, decía Miguel Hernández recordando a su amigo, muerto demasiado temprano.
Y esa muerte enamorada, de la que habíamos estado hablando estos días de atrás en las clases de literatura, a la que habíamos visto con frialdad y distancia, casi con frivolidad de leyenda, se ha hecho hoy presente y nadie quiere, ni puede, entenderla ni perdonarla.
B.D.
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